Cuando se busca emprender, existen diferentes cuestiones que nos obligan a pensar mucho más en la parte económica y como afecta en el bolsillo. Ser autónomo y una sociedad limitada se dan bajo impuestos asociados pero cada uno de estos tiene sus diferencias a favor o en contra.

Entre las decisiones más complicadas se tiene a la hora de apostar por una sociedad limitada o ser autónomo como forma jurídica. Estas no son para nada idénticas e incluso pueden mostrarse como un tipo de ventaja para algunos, siempre que estos estén dispuestos a afrontar algunos impuestos extras en plena ejecución.

Los pro y los contras de Autónomo y Sociedad Limitada

Entre las diferencias entre ser autónomo con respecto a la sociedad limitada está que darse de alta como autónomo no genera costes; sin embargo,  hay que pagar la cuota de autónomos cada mes. Aunque esto no debe confundirse en ningún momento con un impuesto.

Una persona autónoma asume los llamados costes fiscales y el tener que asumir estos, dichos costes fiscales  varían en base a los ingresos de la persona, como el IRPF por ejemplo, que necesita de liquidación cada 3 meses a menos que exista un 70% de ingresos retenidos.

La cuotas por retención para autónomos quedaría en todo caso con un 7%  en los primeros 3 años, 15% después de estos y una suma del 20% a aquellos que no son profesionales.

En el caso de las sociedades limitadas,  los costes son distintos. Solo como un comienzo, la misma debe estar inscrita en la Sociedad de Registro Mercantil , mantener un dominio de nombre para que este no pueda utilizarse por terceros y todo lo que representa el papeleo como capital social, domicilio y muchos más.

La sociedad limitada también requiere de una escritura pública de constitución, que debe realizarse por un notario y acarrea un costo, si a esto le sumamos el aporte mínimo de 3.000€ al capital social, ya tendríamos una suma considerable de dinero que invertir.

A diferencia del autónomo, los costes fiscales requieren de una paga del IS o impuesto de sociedades, el propietario se visualiza como jurídico y sus ingresos no se reflejan en la declaración del IRPF, pero si en el del IS, al que habrá que realizar una retribución del 25%

Existen diferencias muy grandes al hablar de Sociedad Limitada y Autónomos; no obstante, estos guardan consigo impuestos en común como lo son el Impuesto sobre Actividades económicas y el impuesto sobre el Valor añadido,  sin nombrar la responsabilidad ilimitada del trabajador autónomo, que afecta su patrimonio si este tiene deudas pendientes.